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Pico Lenin (7134m)
por Paco Ortiz y Laura Fernández Aparicio

El día 22 de junio, después de diez horas de vuelo llegamos a Tashkent (Uzbekistán), otras  ocho horas de coche e innumerables controles policiales nos sitúan en la población de Osh (Kirguistan) y por último, otras  once interminables horas de todo terreno por la espectacular garganta de Achiktash, que atraviesa el puerto de Taldyk (3.650 m) y la conocida población de Sary-Tash. Esta población es la puerta de entrada a la gran meseta del Pamir y punto de paso en la Ruta de La Seda, permite así mismo el acceso a la cordillera Trans-Alai, donde se encuentra nuestro objetivo.

A las 20:30 h del día 24 llegamos al campo base alto (CB) situado a 3.800 m y encontramos el primer gran contratiempo del viaje, el responsable del campo nos informa que somos los primeros alpinistas del planeta en llegar y que la montaña estaba cerrada debido al retraso de la primavera, osea que nadie había subido aun. La situación de la montaña era la siguiente: nieve desde los 3.500 m, sin huella, sin puente para acceder al glaciar que lleva al campo 1 (C1), con todas las grietas tapadas por nieve polvo, sin campo 1 montado, sin cuerdas fijas en el serac y rimaya  principal, sin escaleras en las grandes grietas, con numerosos aludes de nieve polvo y granizo, sin guías ni porteadores ni apoyo de caballería para subir el material, ni siquiera el Campo Base estaba terminado (sin baños, sin duchas, etc. Por negligencia o despiste, la agencia (Muztag) no nos aviso de estos detalles para haber retrasado un poco la actividad.

Una vez analizada la situación decidimos continuar con la actividad, confiando en la llegada de otras expediciones, e iniciamos de inmediato las actividades de aclimatación en altura. El día 25 realizamos la aproximación hasta el glaciar para valorar el paso del río y realmente encontramos un torrente salvaje que arrastra las rocas como canicas.

El equipo del  Campo Base nos indica que están esperando los materiales para el puente y que en pocos días podremos pasar. El día 26 realizamos la escalada a uno de los muchos picos sin nombre que hay por la zona y que nosotros denominamos cariñosamente “Pico Almería”- 4.650 m. Esta situado al Noroeste del Petroski y presenta fuertes rampas para ir entrando en ambiente. El día 27 realizamos un treking de 9:30 h y por fin el 28 de Junio nos encontramos con una expedición de tres españoles alojados en el campo de abajo (3.500 m), junto a dos italianos con un guía ruso. Le contamos la situación y les proponemos trabajar juntos para buscar una solución.

El día 29 cae la primera gran tormenta que deja la cota de nieve sobre los 3.300 m, cuando normalmente en estas fechas se encuentra sobre 4.200 m, la situación es bastante critica. El día 30 de junio Laura y yo nos disponemos a buscar un paso alternativo, por el collado del Pico Petroski, subimos todo el valle abriendo huella hasta la altura de 4.695 m, dejando abierta una ruta posible para acceder al Campo 1 (C1) a 4.300 m, alternativa que no fue del agrado del resto de grupos por la dureza del terreno y el gran desnivel a superar. Así que la decisión final fue cruzar el río a pie, a primera hora de la mañana cuando el caudal es menor  para lo cual quedamos el Sábado 2 de Julio sobre las 7:00 h para darnos un matinal y fresco remojon.

Esta situación debió dañar el orgullo del equipo del Campo Base (al ver que estábamos haciendo todo solos, sin ningún tipo de ayuda) y se vieron obligados a subir también al Campo 1 y montar una sola tienda. La aproximación al C1 es espectacular, primero se flanquean las morrenas terminales y luego se recorre el glaciar Lenin en toda su extensión hasta situarnos sobre los 4.400 m, sobre las morrenas al pie de la gran pared del Lenin.

El panorama era sobrecogedor, una pared de 3.000 m  totalmente blanca, sin una huella, sin una mueca, con todas las grietas ocultas por la alfombra blanca, definitivamente, somos los primeros en llegar. Sin dudarlo, el Lunes 4 empezamos a abrir huella en solitario consiguiendo llegar a 4.500 m casi al pie de la gran grieta de la rimaya central. Esto animó al otro grupo y al día siguiente se sumaron dos españoles al trabajo de abrir huella y descubrir grietas para lo cual el primero tiene que ir sondeando con los bastones para detectar los puentes de nieve. Este trabajo tubo la repercusión esperada y el Miércoles el grupo de italianos y  un tercero de polacos, recién llegados, colaboraron hasta dejar de huella sobre los 5.000 m, superando la parte más peligrosa y dejando el camino abierto para el campo 2 (C2). Para nuestra desgracia la tormenta de esa noche borró nuevamente la huella y frustró el intento de ascensión previsto para el Jueves.

Esta situación generó un sentimiento de solidaridad y rabia entre todos los grupos del campo 1 y el Viernes 8 de Julio ocurrió algo insólito y emocionante; 23 alpinistas de los diferentes grupos y de manera casi simultanea partimos dispuestos a realizar un ataque firme y definitivo hasta el campo 2 (C2) a 5.300 m. En efecto, en menos de 5 horas abrimos todas las grietas y marcamos un hermoso sendero blanco sobre la gran pared del Lenin hasta su C2, con lo cual estábamos más próximos a nuestro objetivo.

El mal de altura hace su aparición de manera discreta, por lo que descansamos un día a 5.300 m y el Domingo 10 de Julio intentamos el ataque al campo 3 (C3) a  6.100 m, pero el gran espesor de nieve (por la cintura en algunas zonas) y una fuerte tormenta de nieve nos sorprenden sobre las 10:00 h y nos vemos obligados a montar la tienda y refugiarnos en el collado del Pico Razdelnaja a 5.800 m. Para nuestra desgracia una nueva capa de nieve polvo se adueña del entorno y borra toda la huella y todo el trabajo realizado. Sabemos que la situación es delicada, tanto para subir, como para bajar. Casi veinte horas de ventisca encerrados en la tienda, nos hacen reflexionar sobre el peligro que corremos y decidimos abandonar el proyecto y escapar al C2 por la mañana.

El lunes amanece bueno, escalamos un pico cercano de 6.000 m (para quitarnos el mal sabor de boca) y recogemos todo para bajar, pero un impulso de última hora nos hace cambiar de idea y decidimos jugar la última carta, aún podemos intentarlo. Así pues, nos dispusimos a escalar la ladera Norte del Pico Razdelnaja para llegar al Campo 3 (C3) situado a 6.100 m, justo en el inicio de la arista que conduce a la cumbre del Lenin. Aquí coincidimos solamente con el guía ruso y sus dos clientes italianos, quienes se disponían atacar a cumbre esa noche, al igual que nosotros.

Nuestra situación es algo delicada, no tenemos comida y pasamos el día con té azucarado y suero. No hay más oportunidades, tenemos que  atacar la cumbre y descender rápidamente ese mismo día. A las 4:00 h del Martes, todo esta dispuesto, salimos los dos grupos pero una hora después, en plena arista, el guía y los italianos abandonan por miedo al fuerte viento y las bajas temperaturas. Así que el destino nos deja nuevamente solos en la inmensidad blanca de la montaña, sin embargo, nuestra actitud fue clara, a por todas, tenemos ganas y aún quedan fuerzas.

El ascenso es largo y zigzagueante entre la cara Este y Oeste de la arista. El viento es intenso y la sensación térmica supera los -20-25 ºC. Conseguimos superar la arista más inclinada y llegar a la meseta situada a 6.500 m. Estamos muy cerca, pero la situación continua agravándose (viento infernal, nieve blanda y un frío polar que hace chasquear los huesos).  Atravesamos la meseta hacia la arista cimera, pudiendo contemplar, de forma intermitente, la cumbre en varias ocasiones. Casi se podía tocar.

A 6.700 m nos refugiamos tras una piedra para valorar la situación, surgió la idea de que lo intentara uno solo, pero el rechazo fue claro, nunca se abandona a un compañero en esas circunstancias. Apenas 10 minutos de conversación y la temible ventisca blanca del Sur nos envolvió como una bola de fuego. Ahora la situación había cambiado, luchábamos por la cumbre y ahora nuestra lucha era por escapar de allí y salvarnos. Fueron 6-8 h infernales, la mayor parte de ellas siguiendo el rastro que los crampones habían dejado en el ascenso, con visibilidad cero y destrepando por el terreno mixto de la arista. Llegamos exhaustos a la tienda semienterrada por la nieve y pasamos la peor noche de todas, el viento parecía querer arrancarnos de la arista como si de incómodos intrusos se tratara, y lo peor, sin nada para comer. Aguantamos así hasta las 10:00 h del Miércoles 12, cuando decidimos escapar al C2. Otras 7 horas de ventisca, nieve por la cintura y unas fuerzas mermadas hicieron de este trayecto un verdadero calvario, aliviado en su último tramo por el auxilio de tres polacos que exploraban el terreno.

Cuando llegamos a la tienda, el daño ya estaba hecho, pequeñas quemaduras y congelaciones en cara, nariz y labios. En cuanto amanece descendemos rápidamente al C1 (4.300 m), apenas 30 minutos de descanso y continuamos descenso al Campo Base (3.800 m), con ayuda de nuestro buen amigo Sardor.

Durante el descenso nos saludan y felicitan las diferentes expediciones, todos sabían que estábamos arriba y que éramos los primeros de la temporada en abrir la montaña. Por desgracia la agencia local nos recogió tarde del Campo Base haciéndonos perder el vuelo a  España e impidiéndome llegar a la boda de mi querido hermano menor Miguel Ángel  que se casaba el Sábado 16 de Julio “lo siento de corazón Miguel”. Otro vuelo alternativo y 19 horas de viaje me permitieron pasar la noche con el, mientras Laura se queda unos días en Madrid recuperándose.

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