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Barranco de las morcillas - Sierra de Filabres
Fotos y texto Turismo rural y aventura.com

La leyenda de este pueblo está íntimamente ligada a la minería. El siglo XIX se vive en Almería bajo una gran fiebre minera del plomo, pero poco a poco el hierro pasa a ser mucho más provechoso y la Sierra de los Filabres, uno de los lugares más ricos en este mineral, se convierte en objetivo de muchas empresas extractoras españolas y extranjeras, especialmente inglesas, belgas y holandeses. Las franjas de Bacares y Serón son las más ricas en hierro pero también las más inaccesibles y con mayores dificultades para la salida del material. A partir de 1870 emerge la vida minera de Las Menas (minas de Serón) y se convierte en el principal recurso económico de la zona y uno de los más importantes de la provincia almeriense. En torno a Las Menas llegan a trabajar y vivir más de 2.500 personas. El poblado de Las Morcillas, en una de las zonas más inaccesibles de la sierra, se convierte en vivienda de algunos de los trabajadores que cada jornada se levantaban a las cuatro de la mañana para cruzar la sierra caminando y llegar a su puesto de trabajo en la mina.

En 1970 cesa la actividad minera y las minas dejan de ser explotadas. A partir de aquí el paso del tiempo hace mella en este poblado que víctima de su asilamiento geográfico y la eliminación de su único sustento de vida, hace que pueblo sea abandonado por sus habitantes.

Las Morcillas es un pequeño poblado dividido en tres núcleos de casas. Ya nadie vive en estos muros, pero ahí quedan sus eras, sus casas de negra pizarra, el molino, sus chopos al borde del arroyo y las laderas encajadas de estas montañas.
Lugar aislado, tranquilo y encantador