Tienda de Montaña | Actividades de Montaña | Damavand Artículo 
Pisar la cumbre del Damavand, la
montaña más alta de Irán, no es sólo una expedición alpinista, es también una divertida aventura de exploradores y sobre todo un reto a la improvisación. Si tuviera que definir la experiencia diría “soledad e incertidumbre”.

Efectivamente, en Polur no hay hotel, pero no
desesperéis, la recóndita estatua del montañero os indicará que estáis en el lugar apropiado. A las afueras del pueblo hay un ¡albergue de la federación!, con agua caliente, cocina, rocódromo, pabellón cubierto, pin-pon y habitaciones «decentes». Podemos llegar hasta allí en taxi o a pie por el «atajillo». Dormir cuesta 3000 tuman (que son 30.000 riales) y si quieres la «su-persuite»
con baño privado 10000t.(+-10e) (lo detallo para reducir las posibilidades de la picaresca). En el refugio disfrutad de la soledad (a partir de ahora será constante) y de Alí, el vejete agradable y discreto que se encarga de mantenerlo.
Bordeamos cortados espectaculares, nos frotamos las manos con lavista de la montaña y descubrimos familias de nómadas que vienen en verano a que sus ovejas pasten en los verdes prados. Se alimentan de pan, leche y queso y viven en tiendas de loneta marrón idénticas a las que se utilizan en otras partes del mundo, como en el Sahara o las estepas andinas (¿exportación cultural o descubrimientos paralelos?). A la vuelta quisimos compartir un día con ellos, pero sus perros-oso enormes, agresivos y con la orejas recortadas para hacerlos parecer aún más malos, no nos dejaron ni bajar del coche. La camioneta nos dejó a +-3 h del refugio, y por fin libre del chador, empezamos a caminar tras una roca donde parecía salir una vereda en dirección a la montaña. El camino discurre sobre una impresionante lengua de lava negra a cuyos pies se extienden los pocos verdiales que quedan a esas alturas. Justo en frente, la cumbre se imponía todo el tiempo, a veces se ponía caprichosa y nos mandaba un desagradable chaparrón… Calma… ya veremos si se pasa…El refugio vivac está enfrente, se ve casi todo el tiempo, incluso de noche, porque los iraníes, que en la montaña no conocen el reloj, son capaces de empezar a andar a las 6 de la tarde después de todo un día de vagancia.