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Ultra Triatlon Alpino - Almería paraiso deportivo
por Alejandro Albacete Ocaña

Un proyecto hecho realidad

Es difícil describir con palabras lo que aquí he pretendido reflejar, emociones, sentimiento, compromiso y una fuerte capacidad de superación, todo esto es lo mas puro que refleja esta historia. Vivimos en un mundo rodeado de competiciones, donde la mayoría de las personas queremos ser mejor… mejor que el vecino, el compañero de trabajo, o el amigo que tienes en otro club, ese que te ganó en la carrera anterior y ahora es tu objetivo a seguir… pero saliéndonos de todos estos piques sanos, o algunos no tan sanos, vamos a empezar por donde esta historia merece… por su principio.

Anhelo las primeras carreras, esas que se celebraban de forma gratuita y eran subvencionadas por las ayudas o festejos del pueblo, y ¡ojo! no digo que deban de ser gratuitas, pero si que sus costes no sean desorbitados como pasa en la mayoría de competiciones de ahora, y esto os lo dice una persona que no lleva tanto tiempo en esto, ya que procedo de una larga vida deportiva pero no en el ámbito competitivo, compitiendo quizá lleve unos siete años, suficientes para ver que los intereses de hoy día son íntegramente económicos y no se mira por el cuidado del corredor, obsequiándote con premios ridículos como el callejero de un pueblo o camisetas de un euro el palet, que como te descuides y llegues tarde no son ni de tu talla.

ALMERÍA PARAISO DEPORTIVO

Cuando imagine esto hace ya unos 16 meses quería vivir una experiencia cerca de casa con amigos y conocidos de diferentes clubes, como por ejemplo; mi club de triatlón Martín Oliver, el de carreras populares Run 04 y mi gente del C.A.M. (Club Almeriense de Montañismo), los que considero mi familia. Gente que ha estado ahí, en cada paso y descripción de mis movidas, personas que no se alarman cuando nombro distancias, desniveles, kilómetros y horas de descanso. Personas que saben lo que son los valores tales como el compromiso, la constancia y la motivación por luchar por un objetivo final, en eso consiste el Ultra Triatlón Alpino. En unir a diferentes clubes y lugares con una misma finalidad, ayudar a un amigo que se lo pide y qué mejor lugar que hacerlo en un lugar como este, Almería, tierra de contrastes y riquezas paisajísticas de belleza incalculable.

Comienza el reto

Es jueves, un 5 de Marzo de 2015, son las 14:10 p.m y mi mente está relajada y mi cuerpo preparado, lleva 15 meses preparando este momento. Cada músculo está concentrado en lo que le espera, han sido 168 horas semanales distribuidas en más de 70 semanas, con hasta 35 horas repartidas en los bloques de máxima carga semanales. 14:30 p.m: últimos preparativos: peso, tensión, pulsaciones, volumen de oxígeno, Francisco García Navío es el encargado de que mi musculatura no pase hambre y mi musculatura se encuentra al 100%, la nutrición es fundamental. 14:55 p.m: últimas fotos, sonrisas, y despedidas. A María del Mar y algunos de los amigos que ahí se quedan los veré en 74 horas. Junto a mí las piraguas de Cabo de Gata Kayak, empresa de turismo activo, que me escoltarán en las zonas de agua. Últimos minutos, hay corriente, algo de oleaje y es marzo, el agua aún está fría pero tenemos una temperatura ambiente de 20º C, el estado de la mar no me preocupa, no estoy nervioso, procedo del bodyboard y las olas son mi parque de atracciones, respiro, medito un poco, y llega el momento, conecto mi gps Bryton y al agua.

15:00: comienza la batalla, braceo con fuerza y aunque en piscina soy un poco penoso, en el mar me crezco, y las olas golpeando mi cara, son un empuje para demostrar ami cuerpo que está lo suficientemente entrenado, los miles de metros hechos en piscina de forma semanal, me dan la confianza que necesito. Al final, 5,8 km, y toco costa frente a la playa la Térmica, a las 16:41 saliendo del agua antes de lo previsto y ganándole unos minutos al crono. En la orilla me esperan grandes amigos, entre ellos tenemos a: Miguel Pérez “er juli”, fotógrafo profesional y alguien muy destacado en la provincia, con el está el equipo audiovisual R-Action, encargado de que todo lo que hacemos quede perfectamente filmado. Realizamos la primera transición, T1

Aventura Bike uno de los integrantes completos en esta locura, está esperándome con la bici preparada, mi S5 procedente de la mejor tienda de bicicletas. 17:08 p.m: empezamos a dar pedales, 22 minutos son el margen con el que voy y poseo una escolta de lujo “ Juanjo Fourquie” un triatleta de larga distancia que me acompañará durante parte del camino junto con “ Antonio Lorente Lamarca” patrocinador del evento con el grupo “Lamarca”.

El viento es constante y en contra, vamos rumbo a San José por la costa, rodamos casi todo el tiempo en paralelo, hay que comerse el viento, es parte del juego y aquí el drafting está poco permitido, tómamos dirección Rodalquilar, luego Níjar, el atardecer muestra sus preciosos colores y admiramos la pureza de los paisajes de nuestra tierra, la logística es inmejorable, junto a nosotros la furgoneta escoba de Aventura Bike, el pedaleo es constante y solo paramos cuando cae completamente la noche, hay que comer algo, abrigarse y colocar las luces en las bicicletas. Comenzamos a subir el puerto de Lucainena, la noche se apodera completamente del paisaje, subimos y bajamos sus puertos, constantes y continuos, luego llegamos a Tabernas, epicentro de nuestro Desierto Almeriense, luego Velefique, son las 23:20 p.m, mis compañeros se marchan a casa, pero para sustituirme ha venido “Javi”, un miembro de un grupo de montaña, él hará esta madrugada conmigo los puertos más duros de la provincia, “Frasco” también está aquí, ha venido exclusivamente para traerme un té calentito y una sopa, la cuál disfruto hasta su última gota.

23:40 p.m: salimos, esto solo ha sido un pequeño descanso, comenzamos con el majestuoso “Alto de Velefique”, conociendo en toda España, por sus fuertes pendientes, seguimos con Bacares, Collado de Ramal y Calar Alto, puertos que se encuentran con las cunetas nevadas, el paisaje está nevado y la luna le da una claridad especial, ofreciéndonos unas vistas increíbles mientras que cruzamos el observatorio estelar, hacemos otra pequeña parada, atrás han quedado los primeros 180 km, y son las 4:00 de la madrugada, “Sergio” y “Jesús” escolta de lujo que poseemos nos dan otro té calentito mientras observamos las vistas e iluminación de Almería a más de 2000 m y una temperatura que ya baja los 0ºC (los contrastes en esta tierra son increíbles).

Hay una leve brisa, y volvemos a salir, el frío se ha metido dentro de mi cuerpo y mientras bajo el puerto a más de 60 km/ h mis manos están atrofiadas, casi no puedo frenar y el trazado en las curvas con la humedad y el frío se hace difícil. Da igual lo que me abrigue, solo quiero que llegue el sol. Estamos pasando Aulago, llegamos a la zona de la autovía y el valle que hay entre los Filabres y la Sierra Nevada Almeriense es muy frío, pasamos Abla, necesito hacer otra parada. Francisco García Navío, el nutricionista me está esperando para una última valoración.

6:30 a.m: avanzamos entre los pueblos de Abrucena, Huéneja, y la Calahorra ya estamos bien metidos en Granada y el sol comienza a calentar mi cuerpo. Llegamos a Guadix, pueblo que cruzamos por todo su centro, son las 9 de la mañana y ya estoy a los pies de la Peza, estos puertos granadinos son preciosos, y aunque sus pendientes no son muy pronunciadas, el paisaje es espectacular, ami izquierda, no puedo evitar ver las altas montañas, desde aquí se ve la norte del Mulhacén y Alcazaba, picos por los que estaré pasando en menos de veinte horas.

11:00 a.m: he estado pedaleando, más de seis horas solo, pero Sergio para disfrutar junto a mí de las vistas decide unirse a estas bonitas subidas, llegamos a Quéntar, nos dirigimos a Cenes Vega, y de ahí a la Zubia, una vez allí nos espera el puerto de Cumbres Verdes, 5 km, de una recta que son la pesadilla de la mayoría de los ciclistas, km 390 y me encuentro frente a la guinda de este final de etapa. 13:30 T2: es hora de dejar la bicicleta después de 395 km, y más de 22 horas de actividad, pero esto acaba de comenzar, ahora viene lo realmente duro, “Robert” otro miembro del club, se unió también a la compañía en mi bicicleta con su furgoneta, para que no me faltara nada de líquido y sólido, me encuentro cambiándome de ropa y preparándome para el tramo de “ca-co run alpino”. Aquí, hay tres miembros del club de la Zubia “al borde de lo inconcebible”, amigos de la montaña que me acompañaran en este primer tramo. Mi trasero está dolorido, lleva demasiadas horas postrado en ese precioso sillín, que por fin dejaré, es hora de coger el kit de bastones y camelbag y dirigirme hacia los cortijos de Echeverría a unos 24 km, con los primeros 1700 m+ de calentamiento.

Salimos a paso alegre, calentando, ya que, vengo de muchas horas de bicicleta, mis piernas se encuentran fresquitas, la musculatura pide guerra, pero no puedo acelerarme el ritmo debe de ser constante, los compañeros de la Zubia, me dejan 8 km más arriba, en una senda perfecta que no tiene pérdida, supero los barrancos que me llevan a los Cortijos, me lio un poco y acabo en unos zarzales, una hora y veinte perdida.

17:40 p.m: Estoy llegando y ya siento el fresquito de la montaña, sobre mí el Caballo, primer 3000 al que llegaremos cuando caiga la noche, llegamos a la T3 y me esperan “Frasco” y “Fernando”, cambiamos de segmento, es hora de lo bueno y para lo que me he entrenado tantos meses, vamos a cruzar Sierra Nevada desde su extremo más occidental hasta la parte más oriental, me cambio de ropa y preparo la mochila, 8,5 kg/9 kg es el peso que llevaré durante más de 32 horas en este segmento alpino, antes de empezar Francis se ofrece a llevarme la mochila en esta primera hora, ya que él, es el enlace logístico y encargado de que Fernando estuviese aquí conmigo, tiene que volver a casa y seguir preparando al resto del equipo desde la retaguardia. Ha progresado con mi mochila unos 700 m+ de desnivel, los cuales me han ayudado mucho, ya que, he ido sin nada de peso, llegamos a los peñones que nos posicionan a 400 m + de la Cumbre del Caballo y “Francis” ya se marcha, la noche está cayendo y Granada junto a todas sus Sierras se ven preciosas con estos colores, se avecina una preciosa noche y es hora de meditar y entablar una conversación interna con mis piernas para que aguanten la dura travesía alpina que les queda.

Fernando marca un ritmo constante y el terreno va transformando su orografía a la vez que ganamos altura, el precioso atardecer desaparece a nuestras espaldas y mi cuerpo empieza a entumecerse por el frío de la noche. Ya solo pisamos nieve, y la iluminación del frontal marca nuestro camino, por poco tiempo, ya que se espera una buena luna llena y no hace nada de viento. Llegamos al Collado, y son las 21:00 p.m, los ojos me piden descansar, ya han pasado 30 horas desde el comienzo. La pequeña parada que hemos hecho para comernos una barrita y beber algo de líquido ha sido de apenas unos pocos segundos, Fernando no se detiene y las laderas empiezan a marcar cada vez más su pendiente, el frío es intenso y el hielo cada vez está más duro. La pisada con los crampones sobre el se hace extraña mi cuerpo está muy cansado para centrarse demasiado en la técnica, él sabe defenderse solo en estos sitios, procuro que mi mente descanse un poco, aunque no es el mejor lugar para hacerlo, se suceden las crestas, los desniveles se van acumulando y la intensidad no afloja, aquí la técnica es imprescindible, van pasando las horas y atravesando los picos, nuestro merecido descanso está ya muy cerca , pasamos junto al Veleta, seguimos la larga travesía hacia el refugio de la Caldera, no dejamos de avanzar, son las 4:20 a.m y ya se ve nuestro destino, los compañeros nos esperan en la puerta, a lo lejos se ven nuestros frontales, bajamos por una pendiente de unos 50º, los camprones se adhieren perfectamente a ese hielo, duro y acorde a la noche fría que tenemos, bajamos la pendiente sin excesiva dificultad y por fin estoy en el refugio, el grupo que nos acompañará mañana formado por Vicky, Isaac, David y Jaime nos preparan un té calentito y unas sopas que mi garganta agradece enormemente, ya que la tengo bastante fastidiada, he pasado 15 meses entrenando mi musculatura y no le he prestado atención a estas bajas temperaturas.

Una vez que me he realizado el avituallamiento me acuesto dentro del saco de dormir tengo que entrar en calor y descansar una horas para la siguiente jornada que nos espera, 2 horas y media ha sido el tiempo de descanso.

8:08 a.m: Me levanto dos minutos antes de que mi compañero me despierte, nos espera un día largo y una larga noche, mi objetivo aún se encuentra a 32 horas aproximadamente y a unos 100 km de distancia sobre un terreno nevado, helado y lleno de pendientes rocosas, por delante, más de 20 picos aún por cruzar. 9:20 a.m: Comenzamos a andar, mis piernas se conforman con el mísero descanso que les he dado, sabían a lo que venían y entienden perfectamente cual es su objetivo, el sol está despuntando sobre la Sierra de Gádor y la costa almeriense, las luces que se marcan en el horizonte son preciosas, y ese brillo dorado y temperatura confortable estando aquí a más de 3000 m recargan mis pilas y suavizan el camino que me lleva al Mulhacen (montaña más alta de la península). He conseguido coger a mis compañeros que salieron un poquito antes que yo, abriendo huella, son las 10:30 a.m hemos hecho cumbre, unas fotos, algún video y ha seguir con la marcha, no nos podemos entretener, aún nos queda mucho camino y muchas montañas que ascender, bajamos por la cara este, una zona técnica, pero después de lo de anoche, yo disfruto mucho y voy muy seguro, mis piernas se alegran por la lentitud del descenso, el problema ahora lo tengo en la garganta que aunque tenemos un día despejado, sin viento, es invierno, y las temperaturas oscilan los 0º C, seguimos andando cruzando zonas técnicas, atrás vamos dejando picos tan famosos y característicos como el Alcazaba,

Los Tajos del Goterón, o el Puntal de Bacares, las horas se van entrecruzando y todo va pasando aún ritmo extraño, ya empieza a atardecer, estamos llegando al Picón de Jerez y hemos ganado una hora de tiempo, aún no se ven a los compañeros que darán el relevo al comando Caldera que salió conmigo al amanecer son las 19:10 p.m, ya veo a los compañeros, hemos comido alguna barrita, otro sándwich de nocilla y un poco de isotónico, el agua se nos ha gastado y empiezo a aborrecer el poweride mi garganta está muy dolorida y necesito algo caliente, salgo de aquí con gente nueva, Javi, Víctor, y Diego son los que me acompañarán en las siguientes horas del atardecer y caída de la noche. Empezamos a cruzar la larga cuerda, que nos lleva desde La Piedra de los Ladrones hasta El Puerto de la Ragua, uno de los avituallamientos más importantes y estratégicos del camino, 7 horas son las que tardo en cruzar los 23 o 26 km, no estoy muy seguro, lo que sí sé es que el dolor de mi garganta cada vez va a más, y esperaba con gran alegría el té calentito que me ofrece Jesús al llegar a la furgoneta, allí me esperan más compañeros, Paco, Curro y Tote me acompañarán en el tramo final, ya solo quedan 60 km hasta la llegada y el tramo de mayor dificultad se ha realizado con éxito.

La nariz me sangra, la boca también creo que tengo heridas en la laringe, me cambio de ropa, dejo la pesada mochila, y me colocó un camelbag, mallas, y mis superbotas ligeras, he dejado las rígidas ¡qué alegría!, ahora solo voy con 3 kilos de mochila, todo un placer para mis piernas. Tengo a muchos compañeros esperándome, me bebo un termo entero de té, más de un litro, es como si el calor de esa preciada pócima resucitase mi cuerpo, mi garganta se adapta muy bien a ese calorcito y la nariz se descongestiona un poco. Salimos a las 4:20 a.m por delante un poco más de 12 horas de CA-CO- RUN, ya estamos en territorio almeriense, subimos el primer pico el Chullo, está nevado como el resto de la cuerda, la noche será larga, tenemos bastantes trozos de hielo que dificultan nuestra travesía, el ritmo es más alto y vamos avanzando muy bien. Mientras vamos cruzando la cuerda, empezamos a ir bajando levemente, ya todo será cuesta abajo, prácticamente, atrás han quedado más de 12.000 m+, empieza a amanecer, frente a nosotros está el Almirez, y un poco más adelante el Buitre, seguimos avanzando, esta saliendo el sol y el Cabo de Gata se ve precioso. La cuerda se hace interminable y las piernas cada vez más doloridas se hunden en esta asquerosa nieve que al estar entre pinos, está sin transformar, Paco va con unas minimalistas (no entiendo como puede correr por aquí así) Antonio Huete ( Curro) no deja de estar pendiente de mi, creo que estoy teniendo alucinaciones, veo sombras y escucho ruidos raros, no me preocupa, Tote también va conmigo, y si me ataca algo supongo que me defenderán, estas y muchas otras conversaciones pasan de largo en mi cabeza, mientras no cesan nuestras pisadas, a lo lejos, ya veo a Sergio y María, ¡por fin, té calentito! , otro termo entero que casi me bebo, llevo casi 3 horas “apajarao vivo “.

El té empieza a recuperarme y el calorcito del sol también, mis piernas no pueden más, los cuádriceps y musculatura en general están muy congestionadas, es increíble lo que la mente puede hacer, mi cuerpo avanza con la fuerza del alma y el corazón y las bajadas empiezan a ser cada vez más rápidas, ya no hay nieve, es el último tramo y empiezo a aumentar el ritmo, los compañeros ya se ven, están abajo en el cruce de la Ermita de Tices, tramo final hasta la llegada a Alboloduy. Al llegar a la carretera hay mucha gente esperándome este último tramo de 23 km será divertido, ¡por fin llega mi líquido amarillo!, una bebida isotónica que dejé de beber al entrar en la alta montaña, sabe a limón, y me hace olvidar el poweride, no nos entretenemos mucho, unas fotos y sonrisas ya se ve el final, una última pendiente de 600 m+ y estaremos cerca, empezamos a subir a ritmo alegre, el sol pega fuerte y la temperatura nos demuestra los fuertes contrastes que poseemos en la provincia, me voy recargando y la motivación es cada vez mayor, llegamos a un tramo de monte a través, lo cruzamos y empezamos a bajar al camino que nos llevará a Alboloduy, unos 16 km más abajo, ya casi son las 15:00 de la tarde y mi límite de 72 horas lo he pasado, pero bueno, mis motivaciones son otras, voy acompañado de grandes amigos y casi he olvidado el día en que empecé, solo pienso en el ahora y en mandarle esos últimos mensajes a mis piernas para que aguanten, es una batalla interna, lo que llevo sufriendo durante unas 30 horas, es como si el cuerpo avanzase solo, no quiero hacer paradas, solo avanzar, las pendientes son fuertes en algunos momentos y me cuesta más bajar que subir aunque se quejan bastante y me duelen, la felicidad que les espera en su ansiado descanso son más fuertes que cualquier tirón muscular, ya llevan 73 horas aguantando esta insufrible lucha, con solo 2 horas y media de descanso empiezo a ver la carretera que nos lleva a Alboloduy y los niños alrededor, todo va cobrando sentido cada hora, cada dolor, y cada molestia del camino hasta llegar aquí han merecido la pena, las horas, días, semanas y meses de trabajo tienen una preciosa e inigualable recompensa, esos momentos de madrugones extremos, y abandonos de la cama con mi pareja al otro lado se hacen mágicos al llegar a ese precioso puente y ver a mi pareja y amigos alrededor, las lágrimas inundan mis ojos y la explosión de emociones es indescriptible e imposible de expresar con palabras.

Un equipo ha estado conmigo desde que empecé, más de 30 personas para que una sola aguantase estas 74 horas y 18 minutos con un triste descanso, la distancia total han sido 5.870 m de agua, 395 de bici, y unos 145 de CA-CO RUN alpino, el Triatlón alpino ha sido todo un éxito y en estas palabras os he intentado describir, que con el compañerismo, la constancia, el sufrimiento, el compromiso, y una gran capacidad de motivación el límite no existe.

“Eres lo que entrenas”. Gracias a todos los que formáis parte de esto.